Macetas y jardineras El jardín exterior El huerto y
los frutales
Calendario
de labores
Preparación de substratos y tierras
Empleo de productos para el cuidado de las plantas Plagas
Césped
Rosal
 
     
 
 

LOS CÉSPEDES están compuestos por plantas pertenecientes a especies y variedades muy diferentes según las características climáticas y del suelo de las distintas regiones.
Las cualidades más importantes que necesitan esas especies son que deben tolerar el corte riguroso, el pisoteo, la sequedad, el frío, las enfermedades y ser de porte bajo y que formen una densa y continua cubierta vegetal en un corto espacio de tiempo. Para conseguir un césped con la cualidades antes reseñadas, son muchos los factores a tener en cuenta: tipo de suelo, drenaje, elección de especies y variedades, riego, medidas especiales de mantenimiento (siega, aireación, escarificado, etc.), abonado, etc.

 

 

Es importante adquirir semillas certificadas de buena calidad que aseguren la formación de una cubierta vegetal uniforme y libre de malas hierbas. Es común el empleo de mezclas perfectas de semillas que se ajusten a la finalidad deseada (césped suntuario y césped utilitario). La mezcla perfecta de semillas depende del tipo de césped a conseguir y de su situación en el jardín (al sol, a la sombra, en suelo arcilloso o en suelo arenoso).

Para céspedes suntuarios se utilizan mezclas de festucas y agrostis. Sin embargo las mezclas utilitarias son muy variables. Básicamente consisten en una mezcla de gramíneas de follaje fino y de follaje más grueso, compuesta por especies como Lolium perenne, Phleum pratense, Poa pratensis, Festuca rubra commutata y Agrostis tenuis
.
Las mezclas más comunes para la formación de praderas son:

 

aCésped ornamental de alta calidad o mezcla suntuaria. Se siembra a razón de 35 g por metro cuadrado; composición 80% de cañuela roja. 20% de agróstide común.

bCésped ornamental de uso general o mezcla utilitaria. Se siembra a razón de unos 25 g por metro cuadrado , es más resistente al desgaste y puede utilizarse en áreas de juego; composición 30% de cañuela roja, 25% de cañuela roja variedad rubra, 10% de agróstide común y 35% de cañuela.

cCésped de uso general. Se siembra a razón de unos 18 g por metro cuadrado. La mezcla resiste el desgaste y se emplea en zonas de mucho uso; composición 20% de cañuela roja, 20% de cañuela roja variedad rubra, 10% de agróstide común, 20% de cañuela, 30% de ballico.

dMezcla para sombra. Para ello la mezcla a seguir es: 20% de cañuela roja variedad rubra, 30% de Poa nemoralis, 50% de Poa trivialis.

 

 

La instalación del césped requiere una serie de tareas como son: eliminación de piedras, y malas hierbas preexistentes (emplear el Herbicida Total de Vitaterra), nivelación del terreno, labores de drenaje del suelo si fuera necesario, labor al terreno a 15-20 cm. de profundidad, eliminar terrones.

 
 

En la siembra se deben seguir una serie de pasos para obtener una pradera de calidad:

 

Abonado del suelo. Una semana antes de la siembra se aconseja abonar el suelo con el Abono de Enraizamiento para favorecer la germinación de las semillas y una rápida implantación.

Época de siembra. La mejor época del año es a finales de verano, o comienzos de otoño.

Siembra. La proporción media será de 30-40 g por metro cuadrado. Si la proporción es menor el césped se verá ralo y laxo, si es mayor habrá riesgo de abatimiento de las plantas. Cuidado de las plántulas. Las plántulas aparecerán a los 7-21 días de la siembra. Se realizarán riegos suaves durante la germinación.

 
 

Se recomienda segar con frecuencia, pero no demasiado frecuentemente. De esta forma se evita un desarrollo foliar excesivo, se disminuye la pérdida de fertilizantes y se reduce la amenaza de malas hierbas, lombrices y gramíneas gruesas. En la práctica de la siega conviene alterar el sentido y la dirección del corte, para evitar el encamado de la hierba.

La frecuencia de corte viene determinada por la velocidad de crecimiento del césped, que depende de la especie, el riego, la fertilización y los factores climáticos. Como orientación se recomienda segar cuando la hierba tiene más de 1,5 cm de la altura recomendada. En verano se cortará dos veces por semana, cuando la hierba crece vigorosamente. En primavera y otoño se cortará una vez por semana.

 
 

Este tratamiento suele efectuarse a en primavera y en otoño, cuando la planta está en fase de crecimiento, evitando épocas de elevadas temperaturas o de excesiva humedad en el suelo. El escarificado se realiza con la ayuda de un escarificador o verticut, que está provisto de unas cuchillas o discos giratorias, situados sobre un eje horizontal. Para pequeñas superficies es común el empleo de un rastrillo o herramienta similar ejerciendo una gran presión hacia abajo.

 
 

El control de las malas hierbas difiere según se trate de una pradera recién sembrada o de un césped ya establecido. En los céspedes establecidos se puede controlar fácilmente la mayoría de las malas hierbas aplicando el Herbicida Selectivo de Vitaterra, no debe emplearse en las praderas recién sembradas hasta como mínimo tres meses después de la germinación.

 
 

Dependiendo del tipo de césped, las necesidades nutritivas varían en equilibrio y en cantidad. Siempre deberá plantearse un abonado equilibrado, que considere los tres macronutrientes básicos (nitrógeno, fósforo y potasio), elementos secundarios (magnesio) y micronutrientes (hierro, cinc, manganeso, etc.).

 
 

En el caso de utilizar el Abono Césped Vitaterra se deberá repartir la cantidad en 5-6 veces aplicando una cada 20 días.
En el caso de emplear Abono Césped de Liberación Controlada se aplicara de 2 veces con 100-120 días de intervalo
El abonado puede aplicarse en primavera, verano y otoño.
La aplicación del abonado debe ser uniforme, para evitar el parcheado o el chamuscado del césped. Se hará cuando la hierba esté seca pero el suelo húmedo, preferentemente con tiempo fresco y con chubascos. Después del abonado es conveniente realizar un rastrillado suave y se dará un riego a de lograr que el abono llegue hasta el suelo .

 
 

Para mantener un césped creciendo sano y verde es esencial regarlo en períodos de sequía. El exceso de agua en el césped produce aumento de materia verde, incremento de enfermedades, raíces poco profundas, desaprovechamiento de recursos valiosos, etc.
Se recomienda aplicar los riegos por la noche o a primera hora de la mañana. Como medida se debe de aplicar de 1-2 l/m2 y día
.

 
 

Típula. Las hembras de este mosquito ponen huevos en la cubierta vegetal. De estos huevos nacen las larvas, que son grises y duras, y se alimentan de raíces y cuellos de las plantas durante el día y, cuando salen a la superficie, por la noche, de tallos y hojas.

Gusanos de suelo. Larvas y orugas de varios insectos, coleópteros y lepidópteros destacan la rosquilla negra (Spodoptera litoralis), gusanos blancos (Anoxia villosa), gusanos grises (Agrotis segetum) y gusanos de alambre (Agriotes lineatus).

Lombrices. Las lombrices de tierra son en general beneficiosas para el suelo.
Mancha del dólar Sobre la cubierta vegetal aparecen unas pequeñas manchas marrones de 2 a 6 cm de diámetro.

Hilo rojo. Sobre el césped aparecen unas manchas circulares de 5 a 20 cm de diámetro, con hojas sanas y enfermas, con unos filamentos rojizos muy característicos. Su aparición está ligada a las carencias nutricionales de nitrógeno y a la humedad.

Royas. provocan unas manchas de color amarillo claro en las hojas y tallos.

Pythium. En las hojas aparecen, en periodos calurosos y húmedos, manchas circulares y con una consistencia aceitosa.

Helminthosporium. Manchas de color blanco amarillento en el centro y negro en los bordes de unos 0,5 mm de ancho por 1-2 mm de largo en la dirección de las nerviaduras.

Fusariosis o moho blanco. Aparecen pequeñas zonas de hierba amarillenta, las manchas crecen hasta tener unos 30 cm de diámetro y luego se fusionan entre sí formando extensas zonas pardas en las que la hierba se muere.