¿Cómo se alimenta la planta?  Abonos  Macronutrientes primarios
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    Entre sus principales funciones en el interior de la          planta, cabe destacar:
 
Formación del ARN, que es esencial en el desarrollo de nuevos tejidos.
   
Facilita el transporte de los azucares a través de la pared celular.
   
Regula la formación de la pared celular, favoreciendo su lignificación.
 

   La deficiencia en boro se manifiesta en hojas y tejidos jóvenes que se atrofian y se deforman. En los frutales se agrieta la corteza, aparece gomosis y se malforman los frutos.

 

   Entre los cultivos más sensibles a la falta de boro destacan la remolacha – “mal del corazón”, consiste en la podredumbre del meristemo apical y corona de la raíz -, alfalfa, coliflor y viña, entre otros.

 
 

   Su papel principal es la intervención en las reacciones de oxidación-reducción debido a su capacidad para intercambiar electrones, y como constituyente esencial de varias enzimas. Influye en la formación de la clorofila y en el resto de compuestos que intervienen en la fotosíntesis, respiración, metabolismo del nitrógeno, etc.

 

   Se absorbe como ion ferroso, Fe2+, o asociado a complejos orgánicos en forma de quelatos.

 

   La deficiencia de hierro provoca la clorosis férrica, pérdida de coloración verde de la hoja, poniéndose amarilla pálida y a veces se torna blanca.

 
 

   Participa en procesos metabólicos importantes de la planta: fotosíntesis, metabolismo de los hidratos de carbono, formación de clorofila, etc. Interviene en los mecanismos de asimilación de nitrógeno de las plantas, actúa como activador de enzimas especialmente aquellos que catalizan las reacciones de oxidación-reducción, descarboxilación e hidrólisis.
Se absorbe como Mn2+.

 

   Un déficit de manganeso disminuye la actividad fotosintética de la planta, poniéndose de manifiesto por la aparición de coloración amarillo-rojiza entre las nerviaciones de las hojas.
Su exceso origina un desequilibrio nutritivo manifestando los mismos síntomas que la deficiencia de hierro.

 
 

   Actúa principalmente como enlace en muchos sistemas enzimáticos entre el enzima y el sustrato. Está relacionado con la asimilación de otros elementos como calcio, fósforo y magnesio. Es vital para la formación de clorofila y hormonas del crecimiento.

 

   La carencia de zinc provoca anormalidades en el desarrollo de la planta: las hojas se alargan y los entrenudos se acortan, al tiempo que las hojas tienden a formar rosetas, amarillean entre los nervios. Las plantas más afectadas por este déficit son los cítricos y el maíz.